4/02/2007

¿Lìrica y/o èpica?

Hace un tiempo estuvimos en un cafè de Santiago junto David de Ugarte, Luis Ramirez y Roberto Arancibia y otros en una conversaciòn. Ellos la continuaron atravès de sus blogs y revisàndola creo que es inspiradora y nos sirve para enfocar nuestro actuar en los diversos àmbitos que nos movemos.

Esta conversación se sitùa en la diferencia entre lo èpico y lo lìrico. Sus reflexiones se centran en la implicancia que esto conlleva. Tener en cuenta esto nos ayuda a la autoconciencia en el ir por la vida.

Nuestra vida necesariamente la construìmos con otros a travès de redes sociales. Y creo que el resultado de ello siempre serà medible básicamente por la felicidad. La gradualidad de ella dependerà del logro colectivo hasta el individual. La vida serà distinta si està construìda desde un sentido lìrico o desde un sentido èpico. Tal cual lo son los sentimientos, lo que te ocurre adentro luego de escuchar versos lìricos o prosas èpicas. Lo que provocan son sentimientos diferentes. Y en la sociedad, la nuestra, la chilena, y tambièn la global, las consecuencias del poder tambièn encuentran su metáfora en estas definiciones.

¿Que te sucede al escuchar esa realidad contada a travès de la Tele,los diarios, la radio? ayuda o desalienta?

Previo a revisarla, creo conveniente transcribir textualmente lo que la RAE y Wikipedia definen como “lìrica” y “èpica”.

Lìrica

Para la RAE la lìrica es un género literario al cual pertenecen las obras, normalmente en verso, que expresan sentimientos del autor y se proponen suscitar en el oyente o lector sentimientos análogos.

En Wikipedia la definen como el género lírico:” es un género literario en el que el autor quiere expresar todos sus sentimientos y emociones respecto a un ente u objeto de inspiración. El presente,pasado y futuro se confunden. Comunica las más íntimas vivencias del hombre, lo subjetivo, estados anímicos.El autor abre su mundo interior. Lo que la define es la expresión de sentimientos.

Èpica

En la RAE se define lo êpico como lo perteneciente o relativo a la epopeya o a la poesía heroica. A su vez la epopeya es un poema narrativo extenso, de elevado estilo, acción grande y pública,de personajes heroicos o de suma importancia, y en el cual interviene lo sobrenatural o maravilloso.

Y en Wikipedia la épica sería, así, el género literario caracterizado por narrar las aventuras del héroe, ya sea según los esquemas de la epopeya clásica (lo Odisea y la Iliada, la Eneida, etc.) ya sea en los esquemas de la epopeya vernácula medieval (La Chanson de Roland, el Poema de Mío Cid, etc).

Teniendo en cuenta las anteriores definiciones transcribo las reflexiones de Ugarte:


“En Sobre el amor y la muerte, Patrick Süskind confronta al lírico Orfeo -humano y creador mítico de las primeras canciones- con el épico Jesús de Nazaret.
[Orfeo] había perdido a su joven mujer mordida por una serpiente venenosa. Y está tan desconsolado por la pérdida que hace algo que puede parecernos demente, pero también completamente comprensible. Quiere devolver a la vida a su amada muerta. No es que de por sí pusiera en duda el poder de la muerte ni el hecho de que le correspondiera la última palabra; y mucho menos trata de vencer a la muerte de una forma representativa, en beneficio de toda la Humanidad o de una vida eterna. No, sólo quiere que le devuelvan a ella, a su amada Eurídice, y no para siempre y eternamente, sino por la duración normal de una vida humana, a fin de ser feliz con ella en la Tierra. Por eso, el descenso de Orfeo al Submundo no debe interpretarse en modo alguno como una empresa suicida, sino como una empresa sin duda arriesgada, pero totalmente orientada a la vida y que incluso lucha desesperadamente por la vida (…)
Hay que reconocer que el discurso de Orfeo se diferencia de forma agradable del rudo tono de mando de Jesús de Nazaret. Jesús era un predicador fanático, que no quería convencer sino que reclamaba un vasallaje sin condiciones. Sus manifestaciones están salpicadas de órdenes, amenazas y el reiterante y apodíctico “pero yo os digo”. Así hablan en todos los tiempos los que no aman ni quieren salvar a un solo hombre sino a toda la Humanidad. Orfeo sin embargo, sólo ama a una y sólo a ella quiere salvar: Eurídice. Y por eso su tono es más conciliador, más amable (…)
El nazareno nunca comete errores. E incluso cuando parece cometerlos -por ejemplo al admitir a un traidor en su propio grupo-, el error está calculado y forma parte del plan de salvación. Orfeo, sin embargo, es un hombre sin planes ni habilidades sobrehumanas y, como tal, capaz en cualquier momento de cometer un gran error, una horrible estupidez… lo que hace que nos resulte otra vez simpático. Se alegra traviesamente -¿quién podría tomárselo a mal?- de su éxito. Ha conseguido algo que, antes de él, nadie había logrado
Tal vez muchos amigos,
hartos de ver sus aportaciones descalificadas como autobombo, hayan sonreido con la última pregunta retórica. Y seguramente muchos cristianos se sentirán excluidos de la visión de Jesús que utiliza Süskind. No importa, no es lo relevante en esta larga cita. Cambien a Jesús por el Ché o por cualquier líder salvífico, por cualquiera que haga de la épica, del sacrificio último, del deseo de morir por otros, la base de su relato de futuro.
La clave que acertadamente señala el autor alemán es que lo épico va indisolublemente ligado al amor a los demás como abstracto. Por eso la solución que aporta el héroe es necesariamente totalizadora, y pasa por encima de cada uno como forma de resolver el todo. La épica es definitivamente
monoteista en el sentido en que las grandes máquinas teóricas de la Modernidad lo son.
Orfeo, la lírica al fin, parte de la humildad del uno entre muchos, del amor y lo concreto, de la persona -que no del individuo- asumiéndose y proyectando hacia todos desde el reconocimiento de la diferencia propia y la de cada uno de los demás. Orfeo ofrece e innova sin intentar elevar ni hacer aceptar por los demás una verdad global única. Por eso su relato se hace aceptable desde la
postmodernidad, porque su acción y su relato no pretenden ser el cierre de nada sino una parte de la gran fiesta de su propia vida. Una fiesta con puertas abiertas. Por eso la lírica abre una conversación. A partir de ella caben tanto la inclusión como un irónico distanciamiento pero no la excomunión.
En la épica, en cambio, sólo cabe la adhesión o la exclusión, pues sólo habla el héroe, hijo del Dios de un logos (razón y palabra) que no reconoce otra verdad que la suya propia.

Y es este el marco desde el que el poder se define en ambas formas de relato como algo realmente opuesto. En la épica, el poder emerge como resultado de la batalla. Tras ella queda el vacío o un nuevo ciclo fractal de guerra a nueva escala. Tras la Iliada la Orestiada. Del sacrificio de Ifigenia a la persecución de Orestes por su propia madre, media el triunfo de Agamenon: la Troya engañada, vejada y arrasada.
Del relato lírico, el poder emerge como consenso, como resultante colectiva de un experimento testado por muchos, de un camino que descubre un hito por el que pasa, para muchos, el camino de construir una existencia arrebatada por el cambio. El poder del lírico emerge de su capacidad para generar nuevos consensos, de diseñar nuevos juegos, nuevas experiencias que muchos o todos en una red concuerden como mejora, como fuente de felicidad para cada uno.



Que te ocurre con todo esto?... piensalo, escucha y mira el siguiente video:





5 Comments:

Blogger Araceli Casanova said...

Hermoso escrito. Me gusta si, ese punto entre la épica y la lírica, creo que para la nueva sociedad de redes, el punto no esta en optar, esta en mezclar maneras de enfrentar el mundo.Te dejo un abrazo.Ari

3:27 p. m.  
Blogger Frank said...

increíble, me acabo de dar cuenta que tengo un blog lírico y uno épico ... freudiano!

buen tema.

12:02 p. m.  
Blogger MentesSueltas said...

Pasaba para agradecer tu visita, es un gusto que recorras mis letras. Te espero siempre.

MentesSueltas

12:39 p. m.  
Blogger Clarice Baricco said...

Interesante lo expuesto.

Tampoco me olvido de ti.
Comprendo que de momento hay una lluvia tremenda laboral.
Así ando.

Cuídate
y recibe mi admiración.

Abrazos primaverales

10:50 p. m.  
Blogger David de Ugarte said...

Me siento muy honrado de que me cites con tanto cariño Beatriz... no sé muy bien que decir además de gracias :-)

Un pequeño aporte Otra forma que me gusta más que la de Suskin de ver épica y lírica en relación a Jesús de Nazaret es que el Jesús de la Pasión, del martirio, es épico, solitario, grandioso... mientras el de la Resurrección es lírico, social, generoso...

Besos para Jesús y para ti!

1:21 a. m.  

Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un vínculo

<< Home