1/03/2008

Nuevo año en la tierra de Garcìa Lorca.



Cerca, miles de olivos bordan la tierra como en punto cruz.
Hemos llegado hasta aquì, a la tierra de los olivos y chopos, romero, aulaga, encina, coscoja y esparto. La sierra nevada cargada con su blanco manto. Son los paisajes del mismìsimo Lorca. Y la torre de la Vela surge como un gran estandarte, visible en todo el valle.
La noche nueva nada sigilosa, no, ni el frìo espanta los petardos y luces artificiales enfiestadas. El ùltimo moro estuvo aquì. Dice el refràn popular: “dale una limosna mujer, que no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada”.
En las casas, sobre la mesa camilla, abundan los mazapanes, maritoñis, yemas, roscos de vino, almendrados, turrones y polvorones.
Aquì estamos esperando a que lleguen Melchor, Gaspar y Baltasar en camellos a la plaza del Carmen, cerca de la Alhambra, la misma que inspirò a Washington Irving y a tantos. Y a mi.

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