2/06/2009

dile que le amas

Son las 5 de la tarde y el aire que entra a la habitación no logra enfriarla. Mi papá me toma de la mano y me dice:

- yo adoro a la Ernita.

Me fijo en sus manos. El nunca ha sido una persona que explícitamente hable de sus sentimientos. Tal vez ha sido una vez en toda mi vida que los ví besarse. Recuerdo ese día. Fue un beso corto.

Mi padre me dice:

- ella fue la única amiga que me acompañó al funeral de mi padre.

Tomó su teléfono y llamó a casa. Mi madre no estaba.

Por la noche hablé con mi mamá para contarle mi conversación con el médico tratante. Lo primero que me dijo fue:

- Beíta, pensé toda la tarde en el primer día que conocí a Darío, él apareció con la guaripola de los Scout desfilando por calle San Martin. Era estupendo. El tenía 18 años y yo 16. Fuimos del mismo grupo de amigos por unos 8 años. A mi no me gustaba una cicatriz que tenía en la cara, a pesar de lo lindo que era. Fui al funeral de su papá. Pololeamos, nos casamos y nunca más nos separamos.


Me sentí estar entre medio de dos personas que se han amado toda la vida, por cerca de 50 años, intensamente.Sí, eternamente.

1 Comments:

Blogger fgiucich said...

Qué bueno es leer esta clase de relatos. Abrazos.

10:28 a. m.  

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